Recuerdo una imagen desoladora publicada hace unos días en los diarios locales, el estado de Guadiloba, pantano del cual bebemos (bueno beber no, esa agua no hay quien la beba).
Creo recordar que con el Plan Hidrográfico estaba previsto la construcción de un nuevo pantano en nuestra ciudad, más concretamente en el Almonte. Se eligió esta ubicación por la calidad de sus aguas, ya que otra de las propuestas era en el Magasca, con una calidad inferior. Esta propuesta fue posteriormente desestimada por el PSOE, al nacer de la nada un informe de impacto ambiental negativo, es lógico hacer un pantano es igual de negativo para la naturaleza como hacer una refinería.
Evidentemente si esta opción no es elegida hay que poner otra encima de la mesa y esta no es otra que traer el agua desde Portaje, un pantano que tiene una concesión a los regantes de la zona, que está a unos 80 Km y que su capacidad es similar a la del Guadiloba.
Ante esta brillante medida, que llevará implícito una subida del agua de alrededor de 60 céntimos el m3, tenía que ser vendido a los medios de forma creíble, y como no, los profesionales de convertir la noticia en propaganda lo consiguieron, hicieron frente común todos los Alcaldes socialista de los pueblos que se iban a beneficiar de tan fenomenal idea quedando esta instantánea tan espectacular.
Esta solución que “indudablemente” es la mejor tiene un coste de cerca de 94 millones de euros, si si 94, y a fecha de hoy esta ejecutada a un 10%, es decir unos 8 Km, dándose cuenta que esa brillante idea se ha convertido una de sus mayores pesadillas.
En esta vida que nos a tocado vivir no existe un límite en el que decir “hasta aquí hemos llegado”, ese límite en el que la sociedad se eche encima de sus políticos y pida responsabilidades, ese límite que haga que a nuestros políticos se les caiga la cara de vergüenza y confiesen sus pecados. Considero que hay errores que se pueden y deben perdonar pero hay otros que deberían ser objeto de juicios rápidos, como en este caso, jugar con un bien de primera necesidad como se ha hecho por parte del gobierno municipal, anteponiendo los intereses se su partido a los de los vecinos de Cáceres, supone uno de los mayores ultrajes a los ciudadanos cacereños.
Sra. Heras por dios déjelo ya, deje a alguien que sepa gestionar, que sepa que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, que esta ahí por el beneficio de los cacereños, que el presupuesto que maneja en nuestro dinero, que tenga la decencia de reconocer errores y a tiempo enmendarlos. Sra. Heras no hunda más esta ciudad.